Robo
Nunca estuve dispuesto a participar en la loca prueba que mi amiga, aún más loca, se disponía a realizar con su nuevo aparatejo: nada más y nada menos que un generador de puentes Einstein-Rosen, me dijo. Ahora entiendo a que se refería. Me aseguró que cuando atravesara su máquina me encontraría en una vieja casa, me indicó que debía buscar unos documentos que contenían la letra original del himno nacional, debía robarlos, según ella necesitábamos un himno más nacionalista y poderoso. El robo fue fácil, pero cuando regresé a mi tiempo, no encontré a mi amiga por ningún lado, a pesar de estar en su casa. Llegaron unas personas vestidas de blanco, me sujetaron y encerraron en este lugar. Con frecuencia vienen doctores y preguntan porque la mate, respondo que no tuve nada que ver, sólo hice la prueba con la máquina, pero ellos insisten en mostrarme las fotografías donde esta la pobre Berenice toda llena de sangre, afirman que yo la mate. Con desesperación repito que sólo robé unos papeles y se ríen cuando comento que ese himno que cantan no es el verdadero, ¿qué diablos es eso de “mexicanos al grito de guerra”? ¡Si nuestro himno era pacífico! Ahora sé que el invento de Berenice era una máquina del tiempo, cuando robe la letra original cambié mi presente y ahora el himno es un canto a la guerra, ella está muerta. Nunca podré volver a mi presente. En este lugar lleno de locos soy el único que canta el verdadero himno nacional.


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