sábado, 2 de enero de 2010

AVATAR Fantasia disfrazada de ciencia ficción





Para finalizar el 2009 tuvimos el regreso de James Cameron al cine: Avatar. Película que en lo personal esperé con ansias y deseos de que fuera un resurgimiento para la ciencia ficción. Pero cómo el mismo Cameron lo dijo en una entrevista: "No es ciencia ficción, es fantasía disfrazada de ciencia ficción" Y así es exactamente. La historia gira en torno a un héroe clásico y unos seres conectados con la naturaleza, los cuales se ven enfrentados a unos invasores carentes de cerebro que sólo quieren exterminarlos. 




La película es visual y técnicamente perfecta, los Na'Vi son los mejores personajes CGI que el cine ha visto, el fotorrealismo es exactamente eso: verosímil, casi real. Hay quién dice que como seres parecidos no existen en la realidad carecemos de referente para compararlos, ¡que tontería!, ¿que nunca han visto otro ser vivo que el insulso que les muestra el espejo? O de plano carecen de imaginación los que dicen semejante sandez. La acción, los paisajes y especialmente el villano son tremendamente satisfactorios... Para mí el mayor acierto de la película es la muy lograda conexión emocional que logramos los espectadores con los Na'Vi, yo personalmente me sentí muy conmovido por varias partes de la película y puedo decirle a un amigo que afirmó que no podría enamorarse de un ser extraterrestre, que yo sí me enamoraría de Neytiri, la Na'Vi de la que se enamora el protagonista, es lo suficientemente humanoide para considerarlo y con esa belleza salvaje que posee...





Pero lo que me dejó un tanto insatisfecho fue la historia-fórmula, la clásica lucha por la libertad de un pueblo oprimido, si bien es una historia universal para todos los pueblos humanos. Yo esperaba una historia más ciencia ficción pero no conté con las triquiñuelas de Cameron, los científicos juegan un papel casi irrelevante, el conocimiento sobre Pandora y sus montañas flotantes brilla por su ausencia, el maravilloso Unobtanium que "vale millones" y se supone que causa la invasión, siempre es un cabo suelto sin la mayor importancia, ¿para que sirve? ¿Porqué vale tanto? No parecen ser éstos datos relevantes para Cameron y por ello mismo Avatar falla terriblemente como ficción especulativa. Si bien el hecho de las conexiones biológicas y la red "logosférica" de todos los seres vivos de Pandora es un tema apasionante que debió jugar un papel mucho más relevante, el director lo hace a un lado fácilmente con tal de contar un romance en medio de una situación desesperada, así como la lucha de un héroe y su pueblo por la libertad. Esto último muy valioso por supuesto, pero demasiado visto en otros lugares y tiempos.




LA CAJA


Un pequeño comentario acerca de "La Caja", película protagonizada por Cameron Diaz y James Marsden (Cyclops en la saga X-men), que posiblemente pase desapercibida, lo cual no puedo permitir.




La historia comienza de manera muy sencilla, aunque intrigante ya lo sabemos, una pareja recibe una caja con la oferta de ganar un millón de dólares si aprieta el botón, pero alguién que ellos no conocen morirá. A partir de ahí la historia toma derroteros inesperados, la atmósfera se vuelve opresiva, misteriosa... justo como una antigua historia de la Dimensión Desconocida, es éste uno de los principales aciertos de la película, empiezan a pasar cosas cada vez más extrañas, el misterio y el miedo van in crescendo. Nos intriga e inquieta saber lo que va a pasar, no estamos seguros si estamos ante un fenómeno sobrenatural o ante un misterio científico. Lo que más me gustó fue que la historia es mucho más grande de lo que parece en un principio, estamos ante poderes superiores y desconocidos; y como bien mencionaba H.P.Lovecraft: El temor más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido. Aunque una gran pista se nos da cuando se menciona una de las famosas leyes de Clarke (por Arthur C. Clarke, célebre escritor de ciencia ficción, autor de 2001 Una odisea espacial): "Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia". En fin, la recomiendo mucho, salí muy satisfecho después de verla y de pocas películas se puede decir eso. Otro dato importante es que la historia está basada en un relato del gran Richard Matheson, autor entre otras historias de "Soy Leyenda", "El increíble hombre menguante" y "Pesadilla a 20,000 pies" ( relato en el que está basado el segmento del demonio de las alturas en la película de Twilight Zone).

martes, 29 de diciembre de 2009

Incertidumbre




"La ciencia es un juego, pero un juego con la realidad,
un juego con los cuchillos afilados…"
Erwin Schrödinger


El químico y escritor Carl Djerassi, famoso por haber sido el primero en sintetizar un anticonceptivo oral el 15 de octubre de 1951 en la Ciudad de México, la hoy famosa píldora, iniciaba con El Dilema de Cantor, publicada en 1989, su ciclo de novelas de ciencia en ficción, denominación preferida por el autor para sus obras acerca de científicos reales o imaginarios que se enfrentan a cuestiones éticas o morales de ciencia real, en este caso la encarnizada lucha por la obtención del Premio Nobel. En lo personal prefiero el término ficción científica para esta clase de obras, ya que se trata de una ficción inspirada o íntimamente relacionada con la ciencia, pero en un tono realista. A diferencia de la ciencia ficción, la cual trata de la respuesta humana ante los cambios en la ciencia y la tecnología, y en donde la ciencia debe ser verosímil más no está atada a los conocimientos actuales de la interpretación científica de la realidad. Uno de los mejores ejemplos de ficción científica lo constituye El Quinteto de Cambridge, obra de John L. Casti en la cual cinco titanes del pensamiento: Alan Turing, Erwin Schrödinger, Ludwig Wittgestein, C.P. Snow y J.B.S. Haldane se reúnen en secreto en Cambridge para discutir las posibilidades de desarrollar una auténtica Inteligencia Artificial, Casti aprovecha para llevar a cabo un minucioso análisis de las principales corrientes de pensamiento al respecto desde la antigüedad hasta nuestros días. Pues bien, la historia viene a cuento ya que este año se cumple el décimo aniversario de la publicación de la mejor novela mexicana de ficción científica, me refiero desde luego a En Busca de Klingsor de Jorge Volpi.


            En esta portentosa obra, ganadora del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en 1999, Volpi nos sumerge en la vorágine de la ciencia y la política en el marco de la Segunda Guerra Mundial, de hecho esta novela es la primera del ciclo llamado por el autor: Trilogía del Siglo XX. Vemos desfilar a los creadores de la física moderna, Einstein, Heisenberg, Schrödinger, Pauli, Bohr, por mencionar sólo algunos de los más prominentes, y junto a ellos la sombra del Führer del Tercer Reich. Pero no son ellos los protagonistas de la historia, en realidad el protagonista de todo parece ser el mal en sí mismo, la fatalidad. Klingsor es un antiguo villano de leyenda, personaje de la obra Parsifal de Richard Wagner, en la obra de Volpi se transforma en el nombre clave que Hitler da a su asesor científico más importante, encargado del proyecto atómico alemán para el desarrollo de la bomba nazi. Unas declaraciones durante los juicios de Núremberg dan indicios de la existencia de este elusivo maquinador y ofrecen la aterradora perspectiva de que Klingsor sea uno de los más grandes hombres de ciencia de Alemania, un miembro distinguido de la comunidad científica. Se pone de manifiesto el horror de la ciencia al servicio del mal, la dualidad ética de los científicos y las consecuencias morales del conocimiento. El encargado de buscar a Klingsor es el teniente Francis Bacon, miembro del ejército ocupador y él mismo alguna vez un físico con un futuro prometedor. En su búsqueda se unirá a Gustav Links, matemático alemán con un pasado lleno de pasión y dolor, que retrata el ambiente de la sociedad alemana de la pre-guerra. Bacon encontrará, como el personaje de Wagner, a su Kundry en el cuerpo de Irene, irreverente mujer que coquetea con Schrödinger en uno de los pasajes más deliciosos de la novela. Adentrarse en el azar, la lucha sin fin entre el caos y el orden unificador de la ciencia, conocer a los científicos y sus pasiones más humanas, ver retratada nuestra sombra más espantosa en el espejo de Mefistófeles, eso y más es En Busca de Klingsor. Apaga por el momento tu computadora y corre por ella.