Naciste en plena madrugada desértica, en un frío rincón poblado por serpientes acústicas. Mientras tus numerosos padres cruzaban los dedos, tú mirada incandescente tocó hasta el último grano arenoso, núcleo cristalizador de una nueva era
Maduraste rebosante, de pequeña esfera de luz líquida surgió la curva ardiente; gritando por el placer de la vida parecías desear el infinito
Paladeaste gotas de aire, arrancando dolor al horizonte antes del amanecer
Avanzaste como una tormenta, inundando el mundo con la muerte prismática
La resurrección llegó después, abriste los ojos prisionera, crucificada en carbón
Sumergida en esclavitud por una adopción depravada, impulsando la hélice del amo,
lanzas a tus diminutas larvas por los túneles del cáncer urbano
El foco ilumina la hoja en blanco.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada